Un fin de semana en Andorra

La escapada perfecta en abba Ordino Babot Hotel

Viernes: llegar, respirar y desconectar

Hay viajes que empiezan mucho antes de llegar al destino. En Andorra, la escapada comienza cuando las carreteras se adentran entre montañas y el paisaje urbano deja paso a bosques, valles y cumbres que parecen infinitas.

Ubicado en un entorno privilegiado, abba Ordino Babot Hotel, rodeado de naturaleza y con vistas panorámicas al valle de Ordino, el hotel invita a dejar atrás las prisas y conectar con un ritmo mucho más pausado. Su zona de bienestar, equipada con sauna, jacuzzi y zona de aguas, es el refugio ideal.

Tras instalarse en la habitación, la mejor forma de inaugurar el fin de semana es disfrutar del entorno. Un paseo por los alrededores, una copa en la terraza o simplemente contemplar cómo cae la tarde sobre las montañas son pequeños placeres que aquí cobran un significado especial.

Para culminar este primer día, el Restaurante 1425 del hotel ofrece una excelente introducción a la gastronomía local, destacando sus carnes a la brasa y platos tradicionales pirenaicos que se pueden disfrutar mientras se contempla cómo cae la tarde sobre el valle.

Sábado: Naturaleza y encanto cultural

El sábado comienza disfrutando de un completo desayuno buffet en el hotel, ideal para cargar energías con productos locales mientras la luz de la mañana empieza a iluminar las cumbres. Tras el desayuno, está reservado para explorar algunos de los paisajes más espectaculares del Principado. A solo 20 minutos en coche desde el hotel se encuentra el acceso a los Lagos de Tristaina, una ruta circular de senderismo de nivel fácil-moderado que permite bordear tres lagos glaciares impresionantes en unas dos o tres horas. Quienes busquen vistas todavía más espectaculares pueden subir al Mirador Solar de Tristaina, una estructura suspendida en el vacío a 2.700 metros de altitud a la que se accede mediante telecabina y telesilla, ofreciendo una panorámica de 360 grados inolvidable.

De regreso al hotel tras la caminata, el mediodía invita a un momento de relax absoluto en su piscina exterior. Nadar o simplemente descansar junto al agua mientras se contemplan las vistas panorámicas al valle y a las montañas es una de las experiencias más reconfortantes de la escapada.

Por la tarde, nos trasladamos al pueblo de Ordino, considerado uno de los rincones más bonitos de Andorra gracias a sus calles empedradas y sus casas de piedra y pizarra. Pasear por su centro histórico es viajar en el tiempo. Es imprescindible visitar la Casa d’Areny-Plandolit, la única casa señorial del país que se conserva intacta y que muestra el lujo de las familias ligadas a las antiguas fraguas de hierro en el siglo XIX. Muy cerca se encuentran la Iglesia de Sant Corneli y Sant Cebrià, un templo medieval con tallas románicas excepcionales, y el curioso Museo de la Miniatura, donde se exponen obras de arte invisibles a simple vista que solo pueden contemplarse a través de un microscopio.

Domingo: despedirse con ganas de volver

Antes de emprender el regreso, el domingo por la mañana invita a descubrir el legado histórico del valle a través de la Ruta del Hierro (Ruta del Ferro). Este sendero llano de unos 4 kilómetros une Llorts con La Cortinada y está salpicado de esculturas contemporáneas que rinden homenaje a la antigua tradición siderúrgica del país. Al final del camino espera la Iglesia de Sant Martí de la Cortinada, una de las grandes joyas del románico andorrano que destaca por sus pinturas murales del siglo XII y su imponente retablo barroco.

Como broche final, y aprovechando la ruta de salida, a tan solo 15 minutos en coche desde el hotel se llega a la zona comercial de Andorra la Vella y Escaldes-Engordany, el punto perfecto para comprar antes de despedirse de los Pirineos.